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domingo, 9 de noviembre de 2014

35

Pues estuvo más o menos como el año pasado. O sea, me lo pasé sola de nuevo. Y esta vez sólo fui a comer sushi y me compré una rebanada de pastel, ya no fui por el smoothie ni a jugar en el simulador de baile por un dolorcillo que traigo en una pierna. Saliendo de comer me dirigía a un jardín a sentarme en una banca cuando vi que había exposición de artesanías y entré a ver.

Había, entre otras cosas, joyería de fantasía y bueno, a pesar de ya haberme comprado en el Cervantino varios pares de aretes y tres pulseras-anillo, me compré otras dos pulseras.

O sea que me quedé con muy poco para el resto de la quincena, pero me gustan mucho mis pulseras. No sé por qué, pero desde hace mucho tenía la tentación de adornarme las manos de alguna manera. Hasta consideré dejarme crecer y pintarme las uñas, a pesar de no gustarme para nada (además, no aguanto mucho tiempo las uñas largas). Luego pensé en un tatuaje temporal de henna y finalmente se me ocurrió lo de una pulsera-anillo, pero en ningún lado encontraba. Aunque haciendo memoria sí encontré una pero estaba demasiado cargada para mi gusto y no se veía muy artesanal. En fin, ya tengo cinco pulsera-anillo, jeje.

 Esta fue la que compré primero. Lamentablemente, un poco por desconocimiento, la compré tal cual y me queda muy floja y por eso no la he usado.

 Esta fue la segunda y es la que más he usado. Me gusta el contraste del color de las cuentas con mi piel, aunque no sea muy combinable. Pero eso no me ha importado mucho, jeje.

 Esta, aunque fue la tercera que compré, en realidad era la que quería comprar desde el principio. Cuando fui por ella no estaba la chava que las hace, así que los ajustes que le hicieron para que me quedara bien fueron un poco improvisados, pero funcionaron.

 Esta es una de las que compré hoy. Tiene una obsidiana terracota como las de la primera pulsera, pero más pequeña y creo que corrige los errores del diseño de aquélla. Pero igual por desconocimiento no me fijé que me quedara a medida y también me quedó algo floja. Empiezo a creer que tengo mala suerte con las obsidianas terracota.

 Finalmente, no tenía ya intención de comprar algo cuando la vi. Me llamó la atención el diseño asimétrico y en este caso el chavo (todas las anteriores las hicieron chavas) me explicó cómo tenía que hormar y la ajustó hasta que me quedó bien. Creo que será una de mis favoritas.


Alguien me dijo que cuando estás orgulloso de algo que haces con las manos quieres dirigir la atención de la gente hacia ellas. Quizá sea el simplemente ser docente o quizá algo tuvo que ver el que aprendí a tejer con gancho (aunque esta tentación de adornarme las manos la tenía desde antes de aprender a tejer), pero me he dado cuenta de una cosa: siempre he tenido un ansia inmensa por crear y he intentado saciarla de muchas y variadas formas.

Creo que hasta haber estudiado Matemáticas fue una de ellas. Quería aprender cómo funcionaba el mundo y a explicarlo con ecuaciones. No me salió tan bien, pero bueno. Mi idea de estudiar Robótica también se relaciona con ese deseo. No sé, quisiera hacer algo que dejara una huella en el mundo.

A lo largo de mi vida quise ser escritora, actriz, cantante, dibujante, modista de alta costura y últimamente hasta comediante de Stand up (hasta escribí una rutina, jeje). Cuando era niña hacía muebles de papel, dibujaba las plantillas y las pegaba para formar sillones, mesas, camas y hasta un roperito con cajones.

Ya tengo 35. Y como Homero, quizá tenga la idea de haber desperdiciado la mitad de mi vida. Y quizá como él me ponga a inventar. Quién sabe, quizá por fin me decida a desarrollar todas las ideas que tengo en la cabeza.

Y ya no quiero pasar otro cumpleaños sola.

martes, 21 de octubre de 2014

Que cambié para mal, dijo

Hace poco contacté por Facebook a alguien de mi pasado. De cuando estaba en la Universidad. Lo hice con recelo, porque no me porté muy bien con esa persona y temía que me guardara rencor. Y al contrario, manifestó que recordaba esa época con mucho cariño, que tenía un buen recuerdo de mí y que para nada tenía resentimientos.

Y ya, diario platicábamos y nos comentábamos mutuamente las publicaciones y todo muy armonioso.

Hasta que, ojalá uno tuviera una bola de cristal y supiera lo que va a pasar, noté que agregó a uno de mis contactos y le hice el comentario de "¿agregaste a Fulanito? Me salió como amigo en común". Me dijo que sí y yo le comenté que yo ya no lo seguía. No me acuerdo si me preguntó por qué, en todo caso yo le dije que simplemente había sentido la necesidad de alejarme de él, porque teníamos algo de historia y había situaciones que me incomodaban. Me comentó que le parecía que este amigo era de cierta forma, a lo cual yo le dije que para nada, que lo conocía desde hace por lo menos 8 años y que él apenas desde hacía dos o tres semanas, que no viniera a decirme cómo era él.

Insistió en que era bueno leyendo a la gente y me dijo "descríbeme", a lo cual me negué tanto como pude. Finalmente le dije "¿sólo para demostrarme que mi percepción sobre Fulanito está equivocada?" y me contestó que dejara eso de lado e insistió en que lo describiera.

Todavía le di vueltas diciéndole que podía describirlo como era hace 10 años, que fue cuando nos conocimos, y me dijo que estaba bien. Así que le dije que siempre me había parecido que era pretencioso, ante lo cual me soltó un choro diciéndome cómo era él y que lo yo veía como "ser pretencioso" eran simplemente muchas ganas de hacer las cosas bien y de mejorar constantemente.

Ah, pero en aquel entonces él me dio un poema. Porque nos gustábamos y andábamos quedando. Y quedamos y fuimos novios tres días y yo me arrepentí. Sí, el karma es canijo.

El caso es que me recordó que yo le dije que sus poemas no eran tan buenos, que tenían muchos lugares comunes. Yo honestamente no lo recuerdo, pero sí lo creo, que se lo haya dicho. Y aparentemente nunca olvidó, porque se instaló en eso, poniendo frases en mis dedos (todo fue por el chat, no siento que sea adecuado decir que fueron palabras en mi boca), asegurándome que yo tenía tal o cual idea respecto a él. Porque él sabe leer muy bien a la gente, o sea...

Y yo así de "¿pero que carajo? ¿Cómo terminamos en esto?" Y empezó a decirme que yo me había vuelto muy agresiva y áspera en mi discurso, que había cambiado para mal, que no me creyera la gran comediante (en días anteriores le había comentado que me interesaba eso del Stand Up y me dijo que sí recordaba mi sentido del humor y hasta mencionó algo de ser actriz), que mi sentido del humor también estaba lleno de lugares comunes y que se le antojaba de comediante de placita.

A estas alturas a mí sólo me parecían intentos de él de regresarme el golpe de alguna manera, de herirme, de atacarme. Y yo todavía trataba de mediar.

En conclusión, empezó a echarme indirectas con sus publicaciones. Eso pensé cuando escribió cosas como que ser mamón con los demás no era cómico y que la comedia no debía ser ofensiva ni ridiculizar a la gente (o algo así) y yo le dije que entonces me explicara el éxito de "House MD". Pero ya me había llenado el buche de piedritas y le escribí diciéndole que releyera la conversación, que yo nunca le había dicho, al menos no en el presente, lo que él afirmaba ahora. Que yo no lo había ofendido y que él sí estaba siendo agresivo con sus indirectas. Y que aunque él creyera que mi sentido del humor era de comediante de placita, yo iba a seguir haciendo bromas y que él debería sentirse igual respecto a sus poemas. Me contestó que tenía cosas mejores que hacer que echarme indirectas, que yo era la mejor comediante y que ya no se iba a llevar conmigo. Le dije que veía que había pasado de todo lo que le dije y que seguiría su ejemplo y que tampoco me llevaría con él. Luego publicó "¿bloqueo o no bloqueo? Esa es la cuestión", para luego, adivinaron, bloquearme. ¿Para qué anunciarlo? ¿No que tenía mejores cosas en qué ocupar su valioso tiempo que echarme indirectas?

¡Y bloquearme! Pudo simplemente dejar de seguirme o eliminarme de sus amigos. Pero optó por lo más radical, por lo que me restregara en la cara su desprecio. Por lo más infantil.

Hipócrita. Dijo no tenerme rencor, tener buenos recuerdos de mí, etc., pero con sus actos claramente demostró lo contrario, al grado de dejar ver que seguía molesto por algo que le dije hace diez años y que no le consta que siga creyendo aunque en su imaginación así sea.

Pues sí, me sacó de onda. Y me dejó pensando "¿realmente he cambiado?". Y concluí que sí. Y una de mis amigas me lo clarificó un poco: "el te conoció como alguien que decía lo que los demás querían escuchar".

Y como dijo él sí, me volví más áspera. No diría que agresiva. Simplemente en lo que escribo ya no suavizo tanto. Soy más cruda, voy más al grano. Y curiosamente eso lo aprendí de aquél que sólo me eliminó. Siempre admiré esa parte de su forma de ser, aunque también veía el lado malo. El lado que aleja de ti a la gente que no soporta esa crudeza. Y quizá yo fui una de esas personas.

Como sea, sí. Me volví más intolerante.

Y justo hace rato tuve una mini discusión con otra persona que me recordó un poco esta experiencia, sobre todo por la parte de lo que no dije y de lo que aquella persona quiso entender.

¿Por qué demonios tiene que ser tan difícil comunicarse con los demás? Y a veces creo que lo entiendo. Si, a aquél que sólo me eliminó de sus amigos de Facebook.

En fin. Insistí en lo que no dije, insistí en lo que creía mejor opción y que sólo afectaba en fechas ¡en fechas! O sea... ash. Y en ningún momento dije que no, sólo que me parecía mejor opción y me lo parece para ofrecer un tiempo de más calidad, pero ya, total. Un poco entiendo la reacción. Me lo hacían a mí, todo el tiempo, y sé lo difícil que es lidiar con la frustración.

Pero bueno. Cada cabeza es un mundo y yo no quiero desgastarme en discusiones sin sentido.

Casi juraría que lo mismo pensaba aquél. Ya saben quién.

jueves, 9 de octubre de 2014

Tengo un caracol

El viernes pasado iba al trabajo y en el camino me encontré un caracol. Ya antes me había encontrado uno y consideré el llevármelo, pero me detuvo el no tener a la mano algo en qué guardarlo y lo dejé. Al día siguiente lo vi de nuevo, aplastado. Y sí, me arrepentí de no haberlo recogido.

Así que levanté a este caracol tomándolo de la concha con todo el cuidado que pude y lo puse en una piedra que sobresalía de una pared rocosa, pero noté que tenía el caparazón roto y pensé que ahí sería presa fácil de pájaros u hormigas. Me estuve como 30 segundos considerando qué hacer y finalmente decidí llevármelo, no sin pensar en cosas como "¿tendrá familia? ¿Lo estarán esperando? ¿Qué derecho tengo a arrancarlo de su hogar?"

Mi trabajo está como a veinte minutos caminando y llegué allá al borde del horror porque, de vez en cuando y aunque nunca miré, lo sentía moviéndose y sentía frío en los dedos, señal de que estaba tocándome con sus antenitas o con el cuerpo. Así que apenas entré a mi salón lo dejé sobre el escritorio y desocupé un estuche en el que cargo cosas como cables y memorias USB y lo dejé ahí.

A los muchachos les dio mucha curiosidad y varios, al final de la clase, se acercaron a verlo. Luego pedí en la cafetería una hoja de lechuga y se la puse en el estuche. A las señoras les dio mucha curiosidad y una hasta dijo que estaba hermoso (casualmente en ese momento tenía las antenitas de fuera).

Y ya, se metió a su concha y ya no salió. Ya más tarde salí con una amiga y lo dejamos en la vitrina de la cocina de su casa. Cuando regresamos nos asomamos a verlo y vimos que se estaba comiendo la lechuga. Se podía escuchar a ésta crujir y hasta notamos que el caracol había hecho popó.

De regreso en mi casa le eché un poco de agua para que saliera de su caparazón y le puse un pedazo de pepino y medio lo mordió, le puse también pedazos de brócoli, zanahoria, jícama y manzana, pero sólo el brócoli y la zanahoria tenían señales de que los hubiera comido.

Lo tuve en el estuche unos días y luego lo cambié a un frasco tapado con una malla, para que no se salga y pueda respirar, y me puse a investigar qué comen. Resulta que les gustan las verduras, sobre todo la col, y que necesitan calcio para su caparazón (mencionan que si no lo obtienen de su dieta se comen su caparazón). La fuente de calcio sugerida es una cáscara de huevo y le puse una que recogí de la basura (en la cafetería no tenían), pero parece que no la ha tocado y eso que la lavé lo mejor que pude. Le puse también verdura picada en el frasco (trozos de repollo, brócoli y zanahoria) y le compré unos hongos (creo que son champiñones), pero no parece que esté comiendo mucho. Al menos sigue haciendo popó. Ah, y no hay que darles sal ni azúcar porque se mueren.

También leí que en cautiverio viven hasta 20 años y pense "qué responsabilidad te acabas de echar", pero bueno, lo cuidaré lo mejor que pueda y espero proporcionarle todo lo que necesite adecuadamente.

Quiero hacerle un terrario en forma, el cual debe tener entre otras cosas lombrices para que se coman el excremento y un pedacito de barro para que se meta ahí durante el día. Tengo una pecera que actualmente es la maceta de un lirio de agua (la única planta que ha soportado las precarias condiciones de iluminación que hay aquí) y estoy considerando usarla, o bien comprar una pecera portátil, que me serviría para llevármelo conmigo en las vacaciones.

Parece fácil tener un caracol, pero es una gran responsabilidad. Tengo que reproducir de forma lo más fiel posible su hábitat natural y procurarle una buena dieta, además de tener mucho cuidado de que no se salga del frasco sin que me de cuenta y lo pise sin querer o sea víctima de los alacranes, porque no me lo perdonaría.

Finalmente, me parece curioso tener una mascota a la que le tengo un poco de horror, pero supongo que se lo iré perdiendo con el tiempo. O eso espero.

Y así se la pasa toooodo el día.

martes, 23 de septiembre de 2014

Supongo que...

You can't go on
thinking
nothing is wrong
but bye


... se acabó.

Después de un mes sin ningún tipo de contacto me eliminó de sus amigos de Facebook.

La verdad no sé si aún me leía. No sé si fue por lo que dije de las vacas de peluche.

Lo cierto es que como siempre, soy yo la que aún muestra interés.

Y lo de las vacas de peluche, a decir verdad, se me hacía tierno viniendo de alguien en apariencia tan duro y tan frío.

A decir verdad, no llegué a conocerlo bien. Siempre tuve la impresión de que mis ideas sobre él estaban equivocadas. No sé qué tanto llegó él a conocerme a mí. Lo cierto es que lo que había entre nosotros fue importante para mí y aún ahora, cinco años después de haberlo conocido, no me queda claro qué significaba para él.

Decía que no era muy expresivo, pero que yo le gustaba mucho. Pero como dice la canción, el deseo no es amor sincero.

Sea como sea, lo único que tengo es su indiferencia y eso debería decírmelo todo, aunque el que me conservara en Facebook de alguna manera mantenía encendida una tenue lucecita de esperanza.

Tantas cosas que siento en este momento que no sé cómo expresar... ahora sólo sé que tengo que seguir adelante, pase lo que pase.

Duela lo que duela.