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viernes, 30 de enero de 2015

They did it again

Ya tenían varios días bastante quietos, por lo que anoche se me hizo un poco raro ver a Ponchito despierto. Aprovechando la situación cambié la tierra de su antigua a su nueva casa (que espero que sea ya la definitiva), busqué huevos (que no había) y sembré algunos frijoles con la intención de que Ponchito y Conchito se coman los retoñitos.

Ponchito tenía mucha hambre, como ocurre siempre que duermen mucho tiempo, y le puse una rodaja de jitomate y le hice té de manzanilla, que estuvo bebiendo como por media hora.

Conchito mientras tanto seguía dormido a pesar de que le eché un poco de agua para que saliera de su concha. Luego se me ocurrió mojarlo con té de manzanilla y fue como despertó, pero no bebió mucho té.

Si se preguntaban cómo los distingo, Ponchito es el más grande y tiene franjas más anchas en su concha y es el que está tomando té.

Acá Ponchito está comiendo tortilla y Conchito está tomando té.

Como ya era tarde me fui a dormir, pero de rato me levanté a apagar la lap y me asomé a ver si se habían dormido otra vez y oh sorpresa... estaban en una especie de sesión de besos y tocándose mutuamente con sus antenitas:

video
Y eso que aún no es primavera o_O

De repente Conchito como que se movía mucho y se alejaba un poco, pero luego regresaba y seguían con sus caricias. Luego noté algo en ambos que me hizo darme cuenta de lo que estaba pasando: estaban en el ritual de apareamiento.

¿Ven esas protuberancias blancas entre las antenas de los caracoles? Sí, son justamente eso que están pensando.

Los estuve observando un rato porque la verdad me daba curiosidad saber cómo se hacen los caracolitos, pero ya eran las tres de la madrugada y me caía de sueño, además de que me sentí algo voyeur. Me dije que seguramente en la mañana amanecerían pegados como la otra vez y así fue:


Y caí en la cuenta de que esto seguirá ocurriendo y que por lo pronto tendré que estar pendiente en las siguientes dos semanas por si ahora sí desovan.

Caracolillos estos :P

lunes, 26 de enero de 2015

Día feliz

Primero porque alcancé cupo en natación y por fin voy a estrenar el traje de baño que me compré hace casi un año (es como este, aunque a mí no se me ve así, buuuuu).

Lo malo es que por mi horario de trabajo sólo alcanzo a ir entre 6 y 9 de la mañana y tendría que ir de 7 a 8 o de 8 a 9 para alcanzar y no podría ir todos los días por lo mismo. Aparte sigo yendo al módulo de acondicionamiento físico y pues andar cargando con toooooda la ropa deportiva (y la de natación mojada, de pilón), como que no me late. Pero ya veremos.

Ahora sí me tendré que dormir temprano... a restringir el Cafeland.

Segundo, desde hace mucho había visto unas botas de trabajo (así decía en la caja) que no me había animado a comprar porque se veían algo toscas y por caras. Y siempre que iba a la zapatería las veía y las veía y hasta las soñaba. Llegué al extremo de integrarlas al look del personaje de una historia que tengo en mente y no dejaba de pensar en cómo se me verían. Ya una vez me las había medido pero no andaba sola y por las prisas ya ni vi bien cómo me quedaban, pero sí me quedó muy presente que ya puestas no se veían tan toscas.

Y bueno, como ya tenía la idea de comprarme unas botitas porque las que tengo ya merecen un descansillo, anduve viendo y finalmente me decidí a medírmelas. Una señora que estaba junto a mí me observaba con mucho interés y me comentó cuando me las puse que se me veían muy bien, que iban con mi forma de vestir, jaja. Y que me decido y que me las llevo.

Llegué a hacer ejercicio con la cajota y me empezaron a echar carrilla los estudiantes, así que saqué las botas de la caja y la encargada del módulo dijo que se veían muy rudas y otra dijo que estaban muy bonitas. Es de gustos similares a los míos, jeje.

Ya sé que son de hombre, pero me encantan. Las amo, no me canso de verlas. Hasta se me ocurrieron unos outfits de aquéllos (if you know what i mean) pero ya no hay a quién enseñárselos, ni modo.

En fin, las famosas botas son estas:


Ya luego me preocuparé por cómo voy a pagarlas porque las saqué a crédito :P

Tercero, bajé uno y medio kilos de los cuatro que subí en las vacaciones. Ahí la llevo, poco a poco se va lejos.

Cuarto, aunque eso no pasó precisamente hoy sí fue motivo de alegría para mí. Por fin tejí algo con un patrón propio: el famoso gorro de Magikarp.

Algunos de los intentos, uno creo que lo desbaraté, el color melón aún vive y sí pienso terminarlo... algún día.

Yo modelando el gorro :P

El resultado final, aunque aún me falta coserle los ojos y las aletas blancas y los bigotillos.

Lo hice basada en fotos que vi en la red y lo tejí y destejí varias veces (dos de los intentos se quedaron sin terminar, de hecho. Y uno no lo encuentro, córcholis) y finalmente salió en la quinta versión. No he escrito el patrón pero sí estuve tomando notas... sólo espero no hacer desidia y que no se me olvide.

Quinto, les presento la Cthulhu funda para celular, muajajá, cuyo diseño está basado en el patrón para el muñeco Cthulhu de Rural Rebelion.

Mi cel modelando la funda.

La funda vista por detrás.

La funda vista por delante, aunque le faltan los ojos.

Quizá pueda pagar las botas si vendo algunas cosas que he tejido, jeje.

Y pasando a otras noticias, Conchito y Ponchito no han desovado (según he leído es un proceso que toma horas, así que si lo hacen es posible que yo lo note) y han estado muy quietos, supongo que por el frío y considerando que quizá deberían estar hibernando. Pero ahí está la Espaciolandesa metiche interfiriendo con la naturaleza...

Respecto a ellos, creo que alcancé un nuevo nivel de crazy snail lady. Les hice té de yerbabuena, el cual les gustó mucho, hay que decirlo.

Este es Conchito.

Este es Ponchito.

Luego compré una bolsa de tierra de cinco kilos en la Comer para asegurarme de que no tuviera bichos raros ni contaminantes, pero creo que a ellos no les gustó. Finalmente, les compré también un recipiente de plástico más grande y resistente que será su nueva casa... a la que no los he mudado aún.

Dicen que están muy consentidos... ¿será?

Y bueno, esas son las novedades, entre tantas ideas que tengo en la cabeza y que quizá un día me siente a escribir.

jueves, 8 de enero de 2015

80

Un día como hoy, hace 80 años, nació Elvis Presley.

Hace un año, El Huffington Post publicó un artículo sobre cómo lucirían entonces algunos cantantes ya fallecidos, entre ellos Elvis.

Aquí el Elvis de 78 años (para la fecha de publicación del artículo, es la edad que tendría):



Habría dejado de teñirse el cabello para dejarse su color natural y habría bajado de peso, aparentemente, jeje.

Como sea, a mi parecer, seguiría siendo atractivo.

Y bueno, como cada año, le deseamos desde Espaciolandia un feliz cumpleaños a Elvis dondequiera que esté.

miércoles, 7 de enero de 2015

El materialista

Antes de entrar a la Universidad trabajé en una maquiladora. Creo que él ya trabajaba ahí, y era, adivinaron, uno de los que surtían materiales a las líneas de producción, pero no estaba asignado a la mía.

No recuerdo con exactitud los detalles, pero eventualmente se convirtió en nuestro materialista y creo que fue entonces que comenzamos a hablarnos y resultó ser sobrino de una tía política mía y ella o mi mamá me contaban cosas de su entorno familiar. Cosas como que el papá era un desobligado y que el materialista siempre había sido muy responsable y que era muy buen muchacho y así.

En fin, a él no le gustaba que lo llamaran por su segundo nombre, que era el de su padre, y a mí no me gustaba que me llamaran por mi primer nombre. Así que cuando él me llamaba así, yo lo llamaba asá. Y me acostumbré tanto a eso que cuando alguien me saludaba diciendo mi primer nombre yo en automático respondía con el nombre de su padre.

Antes de todo esto el que era nuestro líder de área iba a renunciar y me preguntó quién me parecía que sería buen líder y yo dije que una chica que habían cambiado de otra línea a la nuestra. Era, supongo que aún es, muy blanca y güera (luego trascendió que se pintaba el cabello y que se lo retocaba cada semana) y no veía muy bien, usaba unos lentes muy gruesos. Y éramos algo así como amigas. Es decir, platicábamos, me daba consejos (el que siempre me dan mis amigas, que me arreglara) y me contaba cosas de su vida. No recuerdo mucho su cara, pero era atractiva y andaba con un fulano que yo conocía de la primaria, que creo que estaba en mantenimiento.

Algunas veces mandaban al materialista a ayudar al nuestro y supongo que así lo conocí. Recuerdo que había un problema muy común de calidad y que en una ocasión él, por lucirse con la líder, desoyó una indicación de uno de los soportes de línea y lo regañaron. Entonces nos saludábamos y hablábamos, pero la verdad no recuerdo de qué, el caso es que me empezó a atraer y empecé a hacer cosas algo locas para pasar tiempo con él.

Cosas como salir temprano de mi casa para irme a trabajar (entraba a las 6:00 am) y esperar en la esquina a verlo pasar una calle más abajo. Entonces me iba caminando un rato detrás de él y eventualmente lo alcanzaba, ya que él caminaba un poco más despacio y nos íbamos platicando. Eso duró hasta que, no sé por qué, nos dejamos de hablar y él empezó a irse al trabajo en bici. Eventualmente volvimos a hablarnos, pero no por mucho porque fue por la época en que me salí de trabajar para irme a estudiar.

Para entonces, la líder (yo estaba convencida de que era pura vanidad), había logrado que él se fijara en ella, a pesar de que ella andaba con el de mantenimiento y eso todo el mundo lo sabía. Digo que era vanidad porque él, si bien no era un gran galán, era aún inocentón, serio y muy responsable y muchas, entre ellas yo, suspírábamos por él. Y sí, se volvió odiada por muchas, que sabían cómo era ella y cómo era él. Y confieso que alguna vez me sentí tentada a decirle a él lo que sabía, pero me detuvo el ver lo mucho que él la quería y darme cuenta de que tal vez no me creería.

Todo esto pasó hace mucho tiempo y honestamente no recuerdo con exactitud los detalles, sólo que él me gustaba mucho y lo llegué a querer y al principio parecía que él también tenía interés en mí hasta que la líder entró en escena. Creo que tengo que decirlo para clarificar un poco lo mucho que me enojaba el trato de ella hacia él. Una vez él le regaló unos aretes con forma de zapatito y ella se los regresó diciéndole que no le regalara cosas así, que ella no era una niña. Y recuerdo que antes de hacer eso me pidió consejo y yo le dije que no se los devolviera. ¿Se acuerdan de esa canción "Secretos"? Así me sentía.

Y la trampa. Ay, la burda trampa. Trampa que no supe reconocer hasta muchos años después y en la que afortunadamente no caí. Un día la líder me dijo que si a una amiga suya le gustaba alguien con quien ella andaba se quitaría de enmedio. Yo le pregunté si realmente haría algo así y me dijo que sí. Casi se lo digo, pero no tuve el valor. Y qué bueno que no lo hice. O ya no sé. La verdad es que muchos años después, y más ahora, me pregunto cómo habrían sido las cosas si...

Eventualmente se casaron, en secreto, según me dijo ella. Yo le dije a mi mamá y mi mamá a mi tía política y mi tía política a su hermana y su hermana le reclamó a su hijo y su hijo le dijo a su esposa y su esposa me reclamó que sólo a mí me lo había dicho. Me enojé mucho con mi mamá.

En fin. Para entonces, yo ya me había resignado a que él no era para mí y ya me había fijado en un líder de otra línea, con el que también tuve una historia. No prometo que la cuente en otra ocasión, pero sólo diré que él, aún, es muy guapo y alto y que alguna vez me dijo "te quiero". Creo que eso pasó antes de que ellos se casaran, porque recuerdo al materialista echándome carrilla con el líder guapo.

Verán, a mí nunca me ha gustado arreglarme. No me gusta maquillarme y antes ni siquiera me peinaba. Ni siquiera me hacía una trenza o una cola y solía usar el cabello suelto. Y como lo tengo rizado, casi siempre parecía que me había explotado el boiler. Además siempre he tenido mucho vello facial y tenía bigote y no me depilaba la ceja. De pilón me gustaba usar zapatos y camisas de hombre. Así que para nada llamaba la atención por mi apariencia, si acaso cuando los niños me preguntaban si era hombre o mujer. Ah, porque encima de todo eso, tenía el cabello corto.

¿Qué competencia iba a ser para una coqueta segura de ella misma y cínica al punto de que en una ocasión se le juntaron el materialista y el de mantenimiento y ella actuó como si nada y NINGUNO se dio cuenta de que tenía algo que ver con el otro?

Y si a eso le añaden el apodo que me pusieron en la casa del líder guapo ("prietosca", por morena y antifemenina) y que sus amigos le decían que yo estaba fea para él, pues pior.

Mi historia con el líder guapo duró bastante después de que renuncié para entrar a la Universidad, poco después de que el materialista y la líder se casaron. Pero esa es otra historia. Una vez la vi a ella y me llevó a dónde vivía con él, que había cambiado de trabajo, y me dijo que estaba embarazada. Luego, algunos años despúes (no más de cuatro porque yo aún estaba en la Universidad y ya me depilaba ceja y bigote y me hacía colitas, aunque seguía vistiéndome como niño) me los encontré a ambos con su hija en el camión. Yo iba a mi casa de la central de autobuses y ellos se subieron, pero no nos saludamos. Y me pareció que ella trataba de llamar mi atención.

Luego, cuando mi sobrina mayor estaba en el kinder, me lo encontré ahí algunas veces cuando iba por su hija y nos saludábamos y platicábamos trivialidades. Que si su hija no se había comido el yoghurt que le puso en el lonche, que si yo ya había terminado la carrera, etc.

Él, de alguna manera, me seguía interesando. Y a veces pensaba en el "si hubiéramos sido nosotros en vez de ellos". Mi tía política tampoco me dejaba olvidar. Creo que tanto a ella como a la madre de él, y esto, ahora lo recuerdo, lo escuché de la líder, les gustaba yo para casarme con él. Fue algo como que la mamá le dijo "me gusta esa muchacha para ti" y él le dijo a ella y ella me dijo a mí.

Maldita arpía intrigosa y manipuladora. Por eso estaba convencida en aquel entonces de que todo lo hizo por vanidad. Es más, yo se lo dije "tú no lo quieres, que el te quiera como te quiere halaga tu vanidad". Y lo admitió, lo mucho que la halagaba que él la adorara como lo hacía. Luego supe por boca de mi tía política que su hermana le platicó que en una pelea él le gritó que ojalá se hubiera casado conmigo. Recuerdo que en ese entonces me sentí reivindicada y me dije, infantilmente, que había justicia.

Y me dije también que en esa realidad alterna quizá yo no me habría ido fuera a estudiar ni habría terminado acá ni habría conocido a mis hermanas Simples ni a tantas otras personas que he y me han querido. Pero no tiene y nunca tuvo caso pensar en ello.

Los años siguieron pasando y eventualmente lo olvidé. Conocí y quise a otros hombres y dejé de pensar en el materialista y de hacerlo en el mundo, hasta que una vez hablando por teléfono con mi mamá me dijo que él tenía cáncer de esófago o en la boca, algo así. Quisiera decir que me sentí mal, que me dio tristeza, pero no fue así. La noticia tuvo en mí el impacto del "¿qué crees que le pasó a la vecina?", pero tuve curiosidad de preguntar por la líder y me dijo mi mamá que mi tía le había dicho que ella no quería que nadie se diera cuenta y que no dejaba que fueran a visitarlo. Ah, y que seguía de hombreriega. En ese momento me dije que fue lo que él había elegido, pensando aún arrogantemente que quizá su vida conmigo habría sido mejor, pero al mismo tiempo me abrumó la idea del destino que habríamos tenido.

Hubo algún período vacacional y mi tía me dio su número de teléfono y le mandé dos mensajes que nunca me respondió. Mi tía ya me había dicho que a nadie le contestaba e incluso mi mamá y yo hablamos de ir a verlo, pero que la líder no dejaba que nadie lo viera. Aún así creí que por tratarse de mí, la mujer con la que alguna vez manifestó que habría preferido casarse, respondería. Como sea, mi tía me dijo después que él le preguntó por mí.

Luego, en una comida de la familia, vi a su mamá. La conocía, pero deliberadamente la evité. No se me da muy bien eso de apoyar emocionalmente y no quería manifestar lo poco que me afectaba lo que le pasaba a él, pero mi mamá la llevó a dónde yo estaba y sólo le dije que me había dado mucha tristeza enterarme y que tenía recuerdos agradables de él. Mi mamá le preguntó si podíamos ir a verlo pero nos dijo que por las radiaciones no podía hablar y que estaba muy delgado y que no quería que lo vieran así. También nos comentó que le iban a dar más radiaciones.

Se acabaron las vacaciones y volví acá y luego mi mamá me avisó. Murió. Así, repentinamente. Mi tía estaba con él en el hospital y salió al baño o algo así y cuando regresó ya estaba muerto. Según me dijeron, broncoaspiró.

No supe qué decir. Tampoco sentí nada. Mi mamá fue al velorio, le llamé y estaba ahí, y me dijo que su ahora viuda ya la tenía harta con su llanto exagerado. Me dijo que la mamá de él le preguntó por mí y le dije que le dijera que lo sentía mucho.

Y luego vino este período vacacional y noté algo que me incomodó un poco. En una vitrina que está en la cocina, donde mi mamá suele guardar cosas que quiere tener a la mano y en la que hay una foto de aquel primo que murió hace algunos años, estaba también una foto del materialista (de hecho, ellos eran primos hermanos. Compartíamos esos primos en particular, los hijos de esa tía política). Tenía muchos años sin verlo. Creo que la última vez, alguna vez que nos encontramos en el kinder, seguía igual de delgado que cuando trabajábamos en la maquiladora. En la foto se ve más gordo. Aseñorado, como dicen. No dije ni pregunté nada de la foto y evitaba verla, pero a veces mis ojos se la encontraban.

Y luego hace unos días tuve este sueño, del que no recuerdo muchos detalles, en el que íbamos en un camión y el traía como una bata y creo que suero y me decía que se iría conmigo y yo aprovechaba que el chofer no estaba y me bajaba del camión para ir al baño y cuando regresaba el camión ya se iba y corría detrás de él para alcanzarlo y no podía y sólo lo veía alejarse. Y yo sentía mucha desesperación porque sabía que lo iba ahí se había ido para siempre, aunque en el sueño lo que me preocupaba era mi equipaje y me quedaba ahí parada, pensando en cómo podía recuperarlo. "Pero nadie vuelve de la muerte", fue mi primer pensamiento al despertar.

Ese sueño me tuvo incómoda todo el día y sentía que tenía que sacar el sentimiento, que por primera vez reconozco ante alguien que no soy yo. Estaba enojada con él por haberme negado una última palabra, por haberme negado un último encuentro. Eso fue lo que sentí cuando mi mamá que dijo que había muerto, pero resulta que reaccionar como humano a veces es políticamente incorrecto y sentí que no debía decirlo.

Pero salió y pude, sentí la necesidad de, mirar su fotografía y ya no me sentí incómoda.

Y finalmente llegó el dolor.

Finalmente pude llorar.